Hace unos meses para ser precisa 12, algo curioso ocurrio, nos dejaron sin facultad. Siii, la facultad de Comunicacion Social, a la cual yo pertenecia, fue cerrada y a los alumnos ni nos avisaron, cuando nos dimos cuenta ya eramos parte de la facultad de Humanidades. Ustedes diran que esto no tiene nada de raro, pero si lo tiene, pues no solo nos dejaron sin facultad, sino tambien sin decano, nos sentimos robados, y traicionados por los cambios de los cuales no fuimos participes.
Ahora la carrera que se vende sola, tiene un decano, con tendencia jesuita, o sea un padre de esos que se escandaliza por todo y la libertad de expresion se fue al demonio. Ahora ya no tenemos derecho a reclamar, puesto que a pesar de que pagamos por cada clase que resivimos, algunas de ellas son un chiste.
Pues si las clases que deberian ser pilar de nuestra formacion; a como pueden ser impartidas por profesores experimentados tambien lo son por novatos que no saben explicar y te dejan mas perdidos que perro en procesion.
si eso pasa en una universidad que dice ser de prestigio, calidad y tradicion, el prestigio puede decir que lo tiene porque el trabajo de los fundadores y grandes decanos que pasaron por las diferentes facultades atrae estudiantes por millon, pero la calidad y la tradicion ahora son solo espejismos aprovechados por la nueva administracion.
Y lo que realmente duele es como profesores de gran trayectoria, son obligados a renunciar o son despedidos sin explicacion, sin considerar que gracias a ellos, los alumnos pregonan la tradicion de una universidad jesuita.
pero ni modo ahora ya estamos montados en el caballo y lo unico que queda es montarlo...
pero futuras generaciones no crean en el fantasma de lo que esta institucion era, pues ahora ya solo es polvo...
Ana I