domingo, 23 de agosto de 2009
martes, 4 de agosto de 2009
Hoy por la tarde...
Hoy mientras recorría las calles de Managua, me preguntaba porque la rutina y la monotonía de las mismas rutas todos los días me agobia al tal punto que me desespera. Dos veces al día recorro las mismas calles, veo los mismos letreros, incluso me asusta que veo a las mismas personas en un ir y venir, sin saber si ellos me recuerdan como yo a ellos.
Ocho semáforos me separan de mi primera estación, que multiplicado por 2 se convierten en 14 paradas obligatorias; si los semáforos están en rojo significa que mi recorrido sera de 1/2 hora cada día por la mañana y media hora por la tarde. Una hora diaria para analizar mi aburrida rutina en el mismo trayecto de lunes a viernes.
Como no me resigno, a diario busco algo distinto que me haga olvidar las mismas calles, los mismos rostros; se que en uno de los semáforos me voy a encontrar con una niña o mujer ya, tiene alrededor de unos 16 años, pero aparenta mas, siempre esta con un trozo de tela en la mano, limpiando los parabrisas de los carros que se deben detener ante la luz rojo, hace un año ya que paso por ahí.
Las avenidas de la vieja managua son deprimentes. Ver a la muchacha con el mismo trapo todas la mañanas y la misma ropa sucia me abruma. Por las tardes cambia de lugar, se sienta en un parque con un montón de hombres, niños y jóvenes en la misma condición, con un vaso de pega en la mano, inhalando el olor que los lleva por un momento al paraíso, y cuando pasa la reacción al infierno de la realidad de la adicción, la miseria y el hambre.
Una mañana al verla de forma detenida, me di cuenta que está embarazada, un millón de preguntas me apuñalaron, ¿como va a ser la vida de ese bebe?, ¿es acaso la miseria su futuro?, ¿cuanto tiempo va a sobrevivir?, todo esto y más mientras la luz cambio a verde y las bocinas me gritaban que avanzara.
Ahora todos los días la veo, con la diferencia que su vientre crece y crece, hay un ser luchando por ser un sobre viviente.
Si, la vieja Managua es deprimente, prostitutas se sientan a esperar clientes desde las 6.30 am, todos los días, son tres, siempre a la espectativa, pasan taxis, los conductores las ven, una patrulla de la policía se acerca, los oficiales conversan con ellas, las ven, uno escoge a la mas joven la menos ¨usada¨como acostumbran decir los machos de mi país, se baja de la patrulla y se dirigen a un motel de mala muerte cuyo precio máximo sera 2$, mas media hora de placer con una mujer- niña que se vende diario en el mismo lugar el gasto del oficial no pasara los 8$
Otra vez las mismas calles, la tarde esta soleada,hoy el clima lo permitio, hace calor, las misma prostitutas, sentadas en el mismo lugar, hoy se miran los ombligos se ven unas a otras, se pintan, y los carros van y vienen.
Unos minutos mas temprano que de costumbre, una escena llamo mi atención, olfato de periodistas dicen mis compañeros, curiosidad expresan mis amigos, en fin lo que fuese hizo que me detuviese para ver. Había un hombre en el suelo, con cara de dolor, un accidente pensé, uno mas para las estadísticas, pero no, era extraño, pues el hombre estaba en la acera era imposible un accidente de transito, de pronto la realidad me llamó, mi celular que sonaba al son de Fanny Lu, me recordó mi tarea, quizás a la vuelta me pueda enterar, pensé.
Y sin ser sorpresa así fue, el hombre ya no estaba en el mismo lugar estaba amarrado a un poste de luz, el circulo de gente aglomerada gritaba a unos muchachos vestidos de uniforme escolar, que golpeaban al hombre.
Era un ladrón, una oleada de ira me inundo, me detuve dispuesta a reprender a los atacantes, ¨ladrón¨es un ser humano me dije, y tiene derecho, no merece ser golpeado, no somos ley, hay leyes en el país. Una cámara de tv, una periodista de nota roja, termianron de enfadarme como siempre la nota roja vendiendo la miseria de otros, cuando ya estaba enfrente de los muchachos , y dispuesta a darles cátedra de leyes y defender los derechos del supuesto ladrón, una patrulla llegó, cual fue mi sorpresa al ver bajar al mismo oficial que se llevo al motel a la joven prostituta el otro día. este de manera aspera alejo a los muchachos, disolvio la multitid y tomó al ladrón como saco de papas y lo tiró a la patrulla.
En ese momento me pregunte quien es mas víctima la persona que fue asaltada o el ¨ladrón¨ cuyos derechos humanos fueron violados por la población y los policías.
Me aleje de esa escena triste como muchas que se repiten a diario en Nicaragua. Otra vez la realidad me golpeo de frente y esta vez no estaba preparada.
Como protección de ahora en adelante me propongo ignorar el olfato o la curiosidad.
Y tal vez me acostumbre a la rutina.
Ocho semáforos me separan de mi primera estación, que multiplicado por 2 se convierten en 14 paradas obligatorias; si los semáforos están en rojo significa que mi recorrido sera de 1/2 hora cada día por la mañana y media hora por la tarde. Una hora diaria para analizar mi aburrida rutina en el mismo trayecto de lunes a viernes.
Como no me resigno, a diario busco algo distinto que me haga olvidar las mismas calles, los mismos rostros; se que en uno de los semáforos me voy a encontrar con una niña o mujer ya, tiene alrededor de unos 16 años, pero aparenta mas, siempre esta con un trozo de tela en la mano, limpiando los parabrisas de los carros que se deben detener ante la luz rojo, hace un año ya que paso por ahí.
Las avenidas de la vieja managua son deprimentes. Ver a la muchacha con el mismo trapo todas la mañanas y la misma ropa sucia me abruma. Por las tardes cambia de lugar, se sienta en un parque con un montón de hombres, niños y jóvenes en la misma condición, con un vaso de pega en la mano, inhalando el olor que los lleva por un momento al paraíso, y cuando pasa la reacción al infierno de la realidad de la adicción, la miseria y el hambre.
Una mañana al verla de forma detenida, me di cuenta que está embarazada, un millón de preguntas me apuñalaron, ¿como va a ser la vida de ese bebe?, ¿es acaso la miseria su futuro?, ¿cuanto tiempo va a sobrevivir?, todo esto y más mientras la luz cambio a verde y las bocinas me gritaban que avanzara.
Ahora todos los días la veo, con la diferencia que su vientre crece y crece, hay un ser luchando por ser un sobre viviente.
Si, la vieja Managua es deprimente, prostitutas se sientan a esperar clientes desde las 6.30 am, todos los días, son tres, siempre a la espectativa, pasan taxis, los conductores las ven, una patrulla de la policía se acerca, los oficiales conversan con ellas, las ven, uno escoge a la mas joven la menos ¨usada¨como acostumbran decir los machos de mi país, se baja de la patrulla y se dirigen a un motel de mala muerte cuyo precio máximo sera 2$, mas media hora de placer con una mujer- niña que se vende diario en el mismo lugar el gasto del oficial no pasara los 8$
Otra vez las mismas calles, la tarde esta soleada,hoy el clima lo permitio, hace calor, las misma prostitutas, sentadas en el mismo lugar, hoy se miran los ombligos se ven unas a otras, se pintan, y los carros van y vienen.
Unos minutos mas temprano que de costumbre, una escena llamo mi atención, olfato de periodistas dicen mis compañeros, curiosidad expresan mis amigos, en fin lo que fuese hizo que me detuviese para ver. Había un hombre en el suelo, con cara de dolor, un accidente pensé, uno mas para las estadísticas, pero no, era extraño, pues el hombre estaba en la acera era imposible un accidente de transito, de pronto la realidad me llamó, mi celular que sonaba al son de Fanny Lu, me recordó mi tarea, quizás a la vuelta me pueda enterar, pensé.
Y sin ser sorpresa así fue, el hombre ya no estaba en el mismo lugar estaba amarrado a un poste de luz, el circulo de gente aglomerada gritaba a unos muchachos vestidos de uniforme escolar, que golpeaban al hombre.
Era un ladrón, una oleada de ira me inundo, me detuve dispuesta a reprender a los atacantes, ¨ladrón¨es un ser humano me dije, y tiene derecho, no merece ser golpeado, no somos ley, hay leyes en el país. Una cámara de tv, una periodista de nota roja, termianron de enfadarme como siempre la nota roja vendiendo la miseria de otros, cuando ya estaba enfrente de los muchachos , y dispuesta a darles cátedra de leyes y defender los derechos del supuesto ladrón, una patrulla llegó, cual fue mi sorpresa al ver bajar al mismo oficial que se llevo al motel a la joven prostituta el otro día. este de manera aspera alejo a los muchachos, disolvio la multitid y tomó al ladrón como saco de papas y lo tiró a la patrulla.
En ese momento me pregunte quien es mas víctima la persona que fue asaltada o el ¨ladrón¨ cuyos derechos humanos fueron violados por la población y los policías.
Me aleje de esa escena triste como muchas que se repiten a diario en Nicaragua. Otra vez la realidad me golpeo de frente y esta vez no estaba preparada.
Como protección de ahora en adelante me propongo ignorar el olfato o la curiosidad.
Y tal vez me acostumbre a la rutina.
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